Hablábamos
a los árboles, hicimos el amor a los árboles, besábamos a los árboles. Una
ambulancia vino a buscarnos, nos ataron. Ellos siguieron hablando a sus dioses,
de rodillas en las iglesias, masturbándose ante una tele, lavando sus
conciencias en arroyos de alcohol. Nosotros seguimos atados y pinchados con
Haloperidol mientras leían y creían sus cartas astrales por internet...Pero sí,
los locos, los paranoides éramos nosotros..Porque hablábamos a los árboles y
porque les hacíamos el amor. Ellos eran los cuerdos.
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Olas