martes, 28 de septiembre de 2010

El capitalismo pulsional



La economía libidinal respecto a los bienes y su uso se ha modificado porque la compulsión consumista no es el deseo ni el placer, que siempre está ligado a la mesura y al límite; es el empuje a la acumulación de los objetos que propone el mercado ignorando que el deseo no vive de objetos. El sujeto actual, en una especie de bulimia generalizada, consume sin poder parar incluso lo que no necesita para luego, vomitarlo, confrontándose al vacío. Cuanto más vacío existencial, más atracón. Por eso se consume también lo que se detesta: la gente cada vez pasa más horas viendo programas de televisión que dice aborrecer. Se intoxican así del opio de sus propias endorfinas y adormecen cualquier deseo que pudiera despertarlos. El empuje al consumo y al éxito material ha destruido el deseo.
Antes por el exceso, ahora por la privación.
Se trata, en el hedonismo contemporáneo, del goce ininterrumpido. Pero la universalización del objeto contribuye a la soledad del sujeto.



http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2009/02/10/0003_7518994.htm

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