Aprendemos a vernos como nos ven, a valorarnos como nos valoran. Lo que escuchamos y vivimos nos forma. No vemos el mundo como es, vemos el mundo como somos. Somos víctimas de nuestras creencias, pero podemos cambiarlas.
El inconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decimos algo conscientemente, si nuestro inconsciente piensa que es muy difícil .lograrlo, no lo conseguiremos. Por lo que, si cambiamos las percepciones de nuestro inconsciente, roprogramaremos nuestras creencias y cambiará nuestra realidad. Por ejemplo, el efecto placebo; Si pienso que una pastillas me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor, ¿Qué me ha sanado?..
Es decir, si crees que algo te puede hacer daño, te hará daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón. Si eliges vivir en un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezca,n y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.
Y todo esto esta determinado por las percepciones que formamos durante nuestros seis primeros años de vida, ya que es cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo de tiempo para entender el entorno, y esto nos afectará el resto de nuestra vida.
Así es, los comportamientos y la actitud que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos volver a programarla. Por lo que las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento.
La vida es un reflejo de la mente inconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el inconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu inconsciente no apoya. Nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshazte de los miedos infundados y procura no inculcar creencias limitadoras a tus hijos.
El inconsciente es un procesador de información un millón de veces más rápido que la mente consciente y utiliza entre el 95% y el 99% del tiempo la información ya almacenada desde nuestra niñez como un referente. Por eso cuando decimos algo conscientemente, si nuestro inconsciente piensa que es muy difícil .lograrlo, no lo conseguiremos. Por lo que, si cambiamos las percepciones de nuestro inconsciente, roprogramaremos nuestras creencias y cambiará nuestra realidad. Por ejemplo, el efecto placebo; Si pienso que una pastillas me puede sanar, me la tomo y me encuentro mejor, ¿Qué me ha sanado?..
Es decir, si crees que algo te puede hacer daño, te hará daño. Henry Ford decía que tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, tienes razón. Si eliges vivir en un mundo lleno de amor, tu salud mejorará.
La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezca,n y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo.
Y todo esto esta determinado por las percepciones que formamos durante nuestros seis primeros años de vida, ya que es cuando el cerebro recibe la máxima información en un mínimo de tiempo para entender el entorno, y esto nos afectará el resto de nuestra vida.
Así es, los comportamientos y la actitud que observamos en nuestros padres se graban en nuestro cerebro y controlan nuestra biología el resto de la vida, a menos que aprendamos volver a programarla. Por lo que las creencias inconscientes pasan de padres a hijos.
Para prosperar necesitamos buscar de forma activa la alegría y el amor, y llenar nuestra vida de estímulos que desencadenen procesos de crecimiento.
La vida es un reflejo de la mente inconsciente, lo que nos funciona bien en la vida son esas cosas que el inconsciente te permite que funcionen, lo que requiere mucho esfuerzo son esas cosas que tu inconsciente no apoya. Nada se soluciona hasta que uno no se esfuerza por cambiar. Deshazte de los miedos infundados y procura no inculcar creencias limitadoras a tus hijos.
