Renace tu llanto
deja el compás de tu cerrojo abierto
al libre albedrío de tu salvación
como persona humana.
Olvida los tambores que te dedicaban
cada mañana donde estabas en tu celda
oscura y atormentada.
Tu amor hacia la vida era tanto
que negabas tu propia libertad
entre suspiros y llanto mojado en pena.
Temprano anunciaron la gloria de martirio.
Temprano rodaron las esperanzas
de verte crecido como un árbol vivo.
Tu piel radiante de puño de acero
cayó desplomada.
