No estoy contigo: Soy tú mismo. ¿No estabas hace un momento animado por un impulso vital incontenible en la cima de ti mismo?. Eres vida mortal- nada más y nada menos-, una vida valiosa porque eres único. Cada ser es un experimento distinto de la Vida global, que ensaya mil variantes en su progresiva evolución; tu existencia es tu contribución a esos ensayos.
No somos hijos de dios sino hijos de la Vida; cada uno es una chispa del gran Todo; de la llamarada inmensa y perpetua que es la Energía Cósmica. Pero a lo largo de la evolución en el nivel humano la Vida ha creado la Conciencia y en ella tu anhelo hacia delante.
Esa conciencia tuya es lo más avanzado en ti, sitúa la frontera más adelantada de la evolución global. Y esa conciencia, esa vanguardia en ti soy yo... Cuando algo te exalta como hace un momento, o ante una hermosura o un descubrimiento, entonces me encuentras, me manifiesto en ti, accedes a lo más alto... Llámame tu espíritu, si lo prefieres; el nombre me da lo mismo.
Lo importante es que estoy en ti: soy lo más vital, lo más ardiente de ti. Tu parte de energía cósmica, de creación en marcha.
Oyéndole se acelera mi sangre, adquiero conciencia de la fuerza que nos mueve, el incesante ría de las galaxias y los átomos...Ahora siento posible reconstruirme, según me animaba tito Juan. No buscaré un guía, llegará si es preciso. La revelación de mi dios por vez primera significa que he llegado al umbral de mi nueva vida, la propia y no la que fui obligado a vivir. Tenía que ocurrirme aquí, a eso vine sin duda: por eso mi bienestar, la seguridad adquirida desde que llegué a esta Afueras ajenas al mundo convencional. Aquí me espera lo que aún me falta sin yo saberlo.
