Un cuerpo de hombre da para entretenerse por años. La tarea exquisita de aprender la múltiples posibilidades de los sentidos, el placer de acariciarse sin un propósito, por el gusto de frotar piel contra piel. Los puntos álgidos que se estimulan de este modo, otros que piden diferentes atenciones, aquellos que no se tocan y basta con palparlos; cada vértebra tiene una historia, una puede perderse en el campo ancho de los hombros, con su buena disposición para cargar peso y pesares, y en los duros músculos de los brazos, hechos para sostener el mundo. Y bajo la piel se ocultan deseos nunca formulados, aflicciones recónditas, marcas invisibles al microscopio. Sobre besos debe de haber manuales, besos de pájaro carpintero, de pez, de esquimales, una variedad infinita. La lengua es un culebrón atrevido e indiscreto, y no me refiero a las cosas que dice. Mis favoritos son dos: indómitos, transparentes en sus intenciones, cándidos y vulnerables, pero no hay que abusar de ellos.♥

