Nada.
No te creo. ¿ Esque ha ocurrido algo hoy?
No.
Entonces su perfecta sonrisa de llamada a escena empezó a desvanecerse para dar paso a una mueca húmeda de abatimiento, y su respiración se volvió tan ruidosa como las verduras que hervían en el fogón.
Y se volvió hacia los fogones, pasándose la cara interna de la muñeca por un ojo lloroso, un gesto infantil de vergüenza por no permitir que la vieran llorar.
"Hasta que cada cual decía al otro lo que el otro más quería escuchar...Hasta que el afirmaba: te quiero
¡Qué cosa más sutil y traicionera entusiasmarse de esa forma! Porque tan pronto empezabas era terriblemente parar, y al poco estabas diciendo: Perdona, tienes razón porsupuesto,
Luego descubrirías que tu manera de abordar la vida era la misma con la que los Lurel Players abordaban el bosque petrificado, o como Steve Kovick atacaba sus tambores: intensa, demañada, llena de jactancia y totalmente errónea, decías sí cuando en realidad querías decir no, y En esto tenemos que estar unidos,
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Olas