Hemos vendido sin cobrar, y lo que es peor, sin ser conscientes, lo más íntimo y valioso que tenemos, aquello que nos hace distintos de los demás, que nos hace ser únicos, y aquello sobre lo que sólo nosotros somos dueños. Nuestras vidas han dejado de ser anónimas para siempre. Ahora son de escaparates en la red al alcance de cualquiera. Estoy hablando de las redes sociales que actualmente priman en nuestra sociedad.
Para saber y cotillear las vidas de las "celebrities" nos compramos las típicas revistas...¿Y para indagar en la vida de nuestra vecina de arriba? Basta con buscarla en una de estas redes, agregarla, y podremos saber hasta cúales son sus posturas favoritas.
La superficialidad está a la orden del día, ya casi como una imposición, y lo único que hace es inducir a más y más críticas de personas que no nos importan nada.
Creo que no es necesario hablar sobre los perfiles falsos, la cada vez mayor edad precoz de registro, la posibilidad de que cierta información subida sea utilizada en tu contra en un futuro no muy lejano, como ya están haciendo algunas empresas, las trabas que encuentras para darte de baja y unos largos puntos suspensivos.
Peo la gota que definitivamente ha colmado el vaso, ( por lo visto ha sido solo "mi vaso"), ha sido ver como personas se atreven a dar el pésame a un persona recien fallecida vía tuenti. ¿ En qué nos hemos convertido?¿ Es que ya no tenemos escrúpulos ni principios?
Un nuevo tipo de adicción.
Por favor paren el mundo, me quiero bajar.
No es difícil de baja darse, el problema radica en que esa información será siempre de la empresa, ya que en su normas de privacidad lo ponen y tú las aceptaste.
ResponderEliminarEn las redes sociales se entran para no ser uno menos en la sociedad cercana que deseas estar (si frecuentan dichas redes), o porque te parece útil. A mí, de momento, es lo segundo, aunque parece que el primero está cogiendo terreno también.