Cuando digo “malvado de verdad” quiero decir que se trata de un hombre que ha renegado tanto de lo que puede haber de bueno en él que parece un cadáver aunque aún esté vivo. Porque los malvados de verdad odian a todo el mundo, desde luego, pero sobre todo se odian así mismos.
¿No os dais cuenta, vosotros, cuando alguien se odia a sí mismo? Ello lleva a estar muerto sin dejar de estar vivo, a anestesiar los malos sentimientos pero tambíen los buenos para no sentir la náusea de ser uno mismo.
Podemos aceptar el miedo. Pero no la depravación.
Conozco un renegado cuyo objetivo en la vida es comer cabezas ajenas... muy triste.
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