
Para tí fiesta nacional ,Para mí tortura de animal.


Existían candados atados por todas partes, sobre todo en el enrejado que protege la estatua de Benvenuto Cellini.



Levantarme un domingo cuando el sol se adhiere a las sábanas, es fantástico....y los dias sucesivos están llenos de alegría. Esa felicidad que confiere el equilibrio, el sentirse serenos, el no buscar más de lo que se tiene.
Si alguien te decepciona ,si no llega a tus espectativas.. no sientas pena,esa persona simplemente no es para ti,eliminala y retoma el vuelo con más fuerzas,toca el suelo sólo para coger impulso de nuevo y no pienses.. sólo despliega tus alas tanto como puedas,estira tu corazón hasta casi tocar el Sol,recoge su luz,bombeate calor,llénate de energía,coge aire y respira...
¿Lo sientes?
...
este mundo es tuyo.
y no volarás solo.







Sobre la prisión que sorbe la vida de los prisioneros,



Habrá un tiempo de lluvia y un tiempo para los olvidados. Para los que no supieron cual era su camino. Ojalá haya tiempo para los que le hablamos a una botella igual que si fuese un altar, un micrófono. Una pistola apuntándonos al corazón. Para los que le pedimos un tiempo a la noche. Un tiempo para los malditos. Para los desheredados que nunca llegarán a nada. Eso es lo que pedimos. Aquí y ahora. Sin esperar la llegada de los jueces ni de la muerte. Aquí y ahora. Nosotros también esperamos la lluvia en el verano.

Así es como pasa el tiempo, igual que una traición, callada.
Estábamos advertidos pero nunca hicimos caso a ninguna voz que no fuera la nuestra.
Abrirás los ojos y pensarás a dónde, a que chatarrería deberás ir a buscar las piezas con las que recomponer tu vida. Mi voz calando hasta los más hondo de vuestras conciencias, mientras dormís, amaís o vais camino de un trabajo que no os importa.
Y vostros seguíd. Seguid riendoos de lo que no conoceis.
Vuestra vida es una bandera mojada que ya nada puede hacerla ondear. Seguid.
Si, te puedes reir, pero yo ya tengo mi sitio bajo el sol.
Somos el silencio compartido que consume el fragor de la ciudad.
Atestaste mis pupilas de momentos desordenados y de sonrisas torcidas para que inspiraran mis quimeras. Me enseñaste a derramar vorágines de letras remotas sobre tu lienzo de manera que los hiatos despidieran su narcosis; que lo que realmente importa es aquello que no tiene importancia. A encarcelar los puntos finales de todas nuestras frases y hallar el desenlace en el comienzo que anhela esbozar miles de utopías .
.
Y se van sin más.
En el silencio de una noche hecha de espera, de miedo, de impotencia, de esperanza, de plegaria. De la certeza de un mañana, eso está claro pero de un mañana que puede no serlo para todos.
¿Cómo es la vida? Qué raro cuando no estamos distraídos, cuando no tenemos tanta prisa, cuando sabemos detenernos.
Y sonreír.
Y comprender. Y cerrar los ojos.
Y notar incluso los segundos que corren por nosotros.
Y saber vivirlos a fondo.
Y saborearlos con una sonrisa, con preocupación , con esperanza, con deseo, con claridad, con cualquier duda.
Pero saborearlos. Saborearlos a conciencia.