NO PENSAR.
NO PENSAR.
NO PENSAR
Y las dos putas se quedan allí, soportando el frío de la noche frente a una fogata hace tiempo apagada, a la espera de un cliente al que vender un poco de sexo mientras llega el amor verdadero.
Porque todos buscan el amor verdadero.
Sin tener que venderlo o comprarlo.
Y las dos putas se quedan allí, soportando el frío de la noche frente a una fogata hace tiempo apagada, a la espera de un cliente al que vender un poco de sexo mientras llega el amor verdadero.
Porque todos buscan el amor verdadero.
Sin tener que venderlo o comprarlo.
Pero a lo mejor no pasa por allí jamás.